domingo, diciembre 29, 2013

Uñas Navideñas

Y recién a la cuarta (¿cuarta?) entrada, se hace presente la pertinente presentación del susodicho blog: el año pasado tuve mi primera y fugaz relación con el mundo blogger, la cual no dio muchos frutos (obviamente, por eso tengo un nuevo blog, duhh).
En aquel entonces, usaba este espacio para tener un buen registro de mi evolución como "escritora", pero supongo que la monogamia no es lo mio (no en cuanto a temáticas de blogs, si es que lees esto mi amor :D ), así que, después del borrón y cuenta nueva, este lugarcito que me armé en internet va a estar dedicado a absolutamente todas las cosas que me interesan en este momento y en los subsiguientes en los que se me antoje actualizar entradas, dedicado especialmente a todas aquellas personas con gustos tan variados y aleatorios como yo.

domingo, diciembre 22, 2013

Cenizas de Acuarela

Una acuarela en mi memoria.
Borroso, desdibujado,
Sin rostro, solamente sombras.
En esa mirada, sombras nada más.
Eso sos.

viernes, diciembre 20, 2013

Alicia

Suelen decir que la envidia mata.
Y me siento hoy más muerta que nunca.
Quizás no tanto por la envidia, sino por verme muerta ante tanta vida.
Por verme aquí, sentada entre las sombras de un rincón, en vano escondiéndome de algún fantasma sin nombre y sin rostro, deseosa de ser como Alicia, con tal de contar con algunas galletas que me ayudasen a encogerme a tal punto que pudiera camuflarme entre el polvillo que acaricia las últimas pisadas nocturnas, o bien me encontrara con algún bichejo orejón que me guiara a otro mundo. Cualquier otro mundo.

jueves, diciembre 19, 2013

Como aprender a ser Feliz


  • Solía escribir, tenia inclusive otro blog que nadie leía, salvo quizás algunos amigos, por mero compromiso;
  • Solía leer mucho, sin contarle a nadie sobre que, ni que libros o autores me gustaban, porque siempre había alguien mas culto que yo, y mis lecturas parecían de primaria en comparación con aquellas;
  • Solía cantar, en el baño, haciendo toda una performance digna de llenar un estadio, pero en voz lo suficientemente baja como para no molestar a nadie;
  • Solía tocar el violín, o al menos intentarlo, cuando no había nadie en casa, al menos hasta que pudiera decir que ya no sonaba como un pobre animal siendo mutilado (quienes han aprendido a tocar conocen el sonido al cual me refiero)
  • Solía dibujar, guardando prolijamente cada hoja en una carpeta para evaluar mi progreso, y cuando tuviera algo que fuera "bueno", podría compartirlo con alguien.

Solía hacer muchas cosas que me hacían muy feliz. 

Me llenaba el alma cada nuevo texto, cada nota, cada trazo. 
hasta que mi cabeza me jugaba una mala pasada: "¿Y a quién le interesa leer esto? ¿Crees que alguien va a preferir escuchar tu "música" a quedarse sordo? Seguramente si subes este dibujo a internet, alguien desesperadamente va a imprimirlo y empapelar una habitación con el...si, seguro..."
Y ahi se esfumaba la felicidad. Cuando me daba cuenta de que no podría compartir lo que en mis momentos de mayor orgullo llamaba ARTE.
¿Y por qué no podría? Porque no era lo suficientemente bueno.
¿Bueno para quién? Pues para mi. Lo que tan feliz me hacía no era lo suficientemente bueno para mi.
¿Y entonces? Y entonces dejé de hacer todo lo que solía amar.





hasta hoy.
hasta hoy que decido que no me importa alcanzar los estándares ridículos que yo misma me impongo. O al menos, no me importa más eso que ser feliz.